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La reforma laboral y el aparato productivo
Para APYME, la discusión sobre las leyes laborales es secundaria frente a la urgencia de aliviar la carga financiera que asfixia a las pequeñas empresas y fomentar un plan de crecimiento real. «Ninguno de estos cambios que se buscan sancionar cuenta con nuestro apoyo; al contrario, están pensados para acompañar una política de destrucción de la economía productiva. Antes que una reforma laboral, lo que necesitamos es bajar la presión tributaria y las cargas sociales para que sea económicamente viable contratar gente», planteó Palau de entrada.
«Las estadísticas muestran que los juicios laborales no son el problema principal que impide dar trabajo. Si no se pone en marcha el aparato productivo y las economías regionales, como las de San Rafael, no habrá mejora posible», advirtió.
El dilema de las importaciones: ¿Baja de costos o destrucción de empleo?
Si bien la apertura permite el ingreso de insumos más económicos —como cubiertas para transporte o maquinaria agrícola—, Palau advirtió que el beneficio es puntual y no soluciona el problema de fondo si el cliente local no tiene dinero para comprar. «Es cierto que hoy un productor puede traer un tractor de China por una fracción de lo que cuesta acá, o que una empresa de transporte consigue cubiertas más baratas, pero el problema es que el consumo no aparece. Podemos bajar los costos, pero si el mercado interno no logra colocar sus productos, el ciclo no se cierra», sostuvo.
«Además, hay un tema de ‘cazar en el zoológico’: muchas empresas locales que formaban precios ahora entran en crisis o cierran, dejando gente en la calle. Al liberar todo al juego de la oferta y la demanda, el más vulnerable es el que termina pagando las consecuencias», añadió.
Fuente: Diario San Rafael






